16.12.14

SOBRE EL PASADO DEL FUTURO (V)

El origen de las distopías

La aparición de un futuro temporal empieza a consolidar las ideas de “conservación” o “preservación”, como ocurre con los recursos terrestres como factor importante para el desarrollo del ser humano. Ante tales suposiciones empiezan a generarse posturas divergentes, tanto positivas, como la de una capital tecnificada de los Estados Unidos del Mundo o “Centrópolis”, dirigida mediante energía solar y geotérmica, narrada por Julio Verne en su publicación póstuma “Ayer y Mañana” (1910); como negativas, asociadas en primera estancia a la falta de alimento derivada de una excesiva demografía. La primera de estas utopías negativas es esbozada en 1761 por el ministro de la iglesia de North Street de Edimburgo, Robert Wallace[1] y postulada definitivamente por Malthus en su “Ensayo sobre los principios de la población” (1798) en el que predice un futuro desastroso en el que el hombre se multiplica en proporción geométrica mientras el alimento lo hace de manera aritmética. Sin embargo, la publicación de la teoría evolucionista de selección natural en 1859 en “El Origen de las Especies” de Charles Darwin, a partir de las teorías de Malthus, impone una nueva doble perspectiva de aparición de distopías, o utopías negativas, frente a todo tipo de historias de humanos mejorados genéticamente. Resurge el eterno debate entre detractores e impulsores de la tecnología en pleno auge de la revolución industrial.

Así es cómo aparecen algunas manifestaciones tecnófobas del futuro basadas en un retorno medieval a comunidades de baja densidad gestionadas mediante talleres de artesanos como la imaginada por William Morris en “Nowhere”[2] (1891), germen activo de la ciudad jardín[3] o “Erewhon” (1872) de Samuel Butler, en la que su protagonista, Higgs, visita un país que ha abandonado el industrialismo por el temor a una rápida evolución desarrollada por las máquinas que haga peligrar la supremacía humana:

“…fragmentos de un gran número de nuestros inventos más avanzados; pero todos ellos parecían tener siglos, y por ser colocados donde estaban, no para instrucción, sino para curiosidad…, todos estaban estropeados y rotos.”[4] (Butler, 1872)







[1] WALLACE, Robert. Various Prospects of Mankind, Nature and Providence. Edimburgo, 1761.

[2] MORRIS, William. News from Nowhere or an epoch of rest, being some chapters from a Utopian Romance. 1891.

[3] HOWARD, Ebenezer. Garden Cities of Tomorrow. Oxford, 1965.

[4] BUTLER, Samuel. Erewhon, o tras las montañas. Cátedra. Madrid, 2000. Traducción: Joaquín Martínez Lorente. Ed. original: Erewhon, or Over the Range. 1872.