15.12.14

SOBRE EL PASADO DEL FUTURO (IV)

El viaje en el tiempo, la obsesión por el año 2000. Hacia una nueva sociedad.

 Otro de los hitos en las visiones de futuro se relaciona con el cambio del viaje producido en términos espaciales a lugares fantásticos, por viajes temporales a lugares ya conocidos, convirtiéndose así ese salto temporal en el generador de dicho enclave utópico, como es el reflejo de la ciudad de París del año 2440 radiografiado por Louis Sébastien Mercier en “L’An 2440” (1770) o el inicio de una de las  obsesiones futuristas sobre el año 2000 con la novela “L’An Deux Mille” (1790) de Restif de la Bretonne, en las que el autor predice cambios sociales como la igualdad de la mujer. De esta manera el año 2000 se convierte en la fecha más relevante en la mayor parte de estudios futurológicos a partir de la primera mitad del siglo XX y en parte del título de una de las predicciones arquitectónicas más importantes que más tarde estudiaremos, como es la enunciada por Charles Jencks “Architecture 2000”:

“Aunque no se anticipe el fin del mundo ni el Apocalipsis que fue pronosticado para el año 1000, ni el derrumbamiento del edificio de la Iglesia para celebrar el hecho de que tal apocalipsis no tuvo lugar, hay todavía quién imagina que el año 2000 será algo fuera de lo corriente, sencillamente sólo por la especulación que ha engendrado. Desde, por lo menos 1790 que fue cuando se inició la cuenta atrás, ha existido siempre especulación.”[1] (Jencks, 1971, p.12)

La sucesión por lo tanto de viajes de exploración a nuevos lugares, acrecentados por la figura de Julio Verne y sus novelas “Viaje al Centro de la Tierra (1864), “De la Tierra a la Luna (1865) o “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino” y las previsiones de cambio social en torno al segundo milenio, como ocurre en el exitoso libro “Looking Backward 2000-1887”[2] (1888) de Edward Bellamy y su tecnificado ejército industrial que garantiza la felicidad social en el Boston del año 2000, generan el contexto necesario para la aparición de la primera teoría científica del futuro, con la obra “Fragment d’histoire future” (1896) de Gabriel Tarde, al desechar la idea de búsqueda de un suceso previo para apoyar el siguiente, rechazando el concepto de evolución por el de transformación:

“No me parece ni más concebible ni menos, que el futuro, que todavía no es, haya de influir en el presente, que lo que lo haga el pasado, que ya no es.”[3] (Tarde, 1896)

Paralelamente a esas manifestaciones, aparecen cientos de prototipos de nuevas comunidades asociadas a las nuevas tipologías industriales, como “Las salinas de Chaux” (1789) de Claude Nicolas Ledoux[4], la fundación de nuevas religiones como las “Ciudades Mormonas” (desde 1830) asentadas en el estado de Utah e ideadas por su mentor Joseph Smith, nuevos modelos económicos plasmados en los asentamientos de “New Lanark” (1815) y “New Harmony” (1825) diseñados por Robert Owen o los malogrados intentos de nuevos modelos sociales como los que promulgaba el “Falansterio” (1830) de Charles Fourier[5] o el "Familisterio" (1859) de André Godin.













[1] JENCKS, Charles. Arquitectura 2000. Predicciones y métodos. Editorial Blume. Barcelona, 1975. Ed. original: Architecture 2000. Studio Vista. Londres, 1971. p.12.

[2] “Looking Backward” fue imitada, refutada, continuada y denostada en más de sesenta libros posteriores, adoptada por una secta religiosa (los teosofistas), manifiesto de un partido político y germen que popularizó las visiones del futuro como práctica literaria habitual.
[3] DE TARDE, Gabriel. Fragmentos de Historia Futura. Abraxas. Barcelona, 2001. Traducción: Miguel Giménez Sales.

[4] Ver: CHRIST, Yvan. Utopies et divagations de Claude Nicolas Ledoux. París, 1961.

[5] En: CHOAY, Françoise. L’urbanisme, utopies et réalites. Editions du Seuil. París, 1961.
Pueden verse los distintos intentos fallidos de crear comunidades basadas en el Falansterio como aquella fundada en Condé-sur-Vesgre en 1833 por uno de sus discípulos, Mr.Baudet Dulary, y la cual Fourier considera una caricatura de sus ideas.